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Posts Tagged ‘ciencia ficción’

Habían atravesado la capa de nubes y un sol radiante bañaba todo el interior del avión. Naia aún agarrada a la mano de Leo, apartó la mirada de la ventanilla y la posó sobre él.  Su perfil a contraluz era perfecto, siempre le había dicho ella, de hecho así fue como le conoció, de perfil, en aquel Out of the Past Summer Music Festival, de hace ya muchos veranos, atardecía y su perfil a contraluz sobresalía de entre los demás perfiles. Y ya no pudo dejar de mirarle.

Leo que aún sonreía  y que inclinado en su asiento intentaba quedarse dormido abrió los ojos de súbito y sorprendió a Naia mirándole con esa manera suya tan peculiar que tenía de mirar las cosas que a ella le merecían la pena mirarlas durante horas. Como en aquella tarde de agosto, escuchando a los Lightyearsaways en directo versionando canciones de los Beatles y de Frank Sinatra. Sus ojos, esa dulce forma suya de arquear la ceja izquierda, esa mueca indescriptible de su boca, como si todas las demás bocas fueran cualquier otra cosa al lado de la suya, no sé, lápices, o farolas, o sillas. Leo la besó en la frente y volvió a reclinarse sobre su asiento trayendo con la mano que le quedaba libre la cabeza de Naia,  apoyándola en su hombro. Y así se quedaron dormidos todo el camino, a la velocidad que alcanzarían iba a ser prácticamente imposible ver gran cosa por la ventanilla hasta el aterrizaje.

Naia y Leo habían ganado un viaje para dos personas al año 1965. En 2194 viajar en el tiempo no estaba al alcance de cualquiera, sólo unos pocos privilegiados podían hacer un viaje de tal magnitud aunque sólo fuera por unos días, privilegiados tanto económica como psicológicamente. Para poder realizar viajes en el tiempo era necesario pasar una serie de pruebas psicotécnicas y realizar un curso de preparación a la época y por supuesto, disponer de una envidiada nómina o una bonita herencia. Pero Naia y Leo habían ganado un concurso y superaron las pruebas sin ningún tipo de dificultad. Ahora mismo volaban para alcanzar la velocidad de la luz. “Año nuevo, vida nueva”, se habían dicho al despegar entre sonrisas, yupis, yeahs y besos.

In other words, Naia y Leo tenían una cosa muy clara. Una vez allí, se quedarían, no volverían jamás, iban convencidos de que aquel sería un viaje sin retorno, sólo de ida… o de vuelta, según se mire.

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