Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for the ‘Finger’ Category

La otra noche soñé con una sociedad en la que te condenaban por soñar. Donde las fuerzas de seguridad del Estado podían acceder a nuestros microchips injertados en nuestra sien desde el momento en el que veníamos al mundo y así velar por nuestros sueños. Es decir: velar, desvelar y revelar nuestros sueños.

Sueños que podían poner en peligro a la sociedad, dictaminaba la ley. Así, cualquier sueño recurrente que tuvieras como robar, cometer un fraude fiscal, matar, violar, cometer un incesto, provocar un incendio, ser infiel o irte a la cama con alguien de tu mismo sexo, entre otros de magnitud similar, sería revelado y condenado. Su lema era el siguiente: si puedes soñarlo, puedes hacerlo.

Entonces, ya estuvieras en tu casa, en tu puesto de trabajo, en la playa, o en un supermercado, te detenían, te arrestaban y te apresaban.

Tenías derecho eso sí, a un abogado, a guardar silencio y a no declararte culpable hasta que se demostrara lo contrario.

Y a mí me encarcelaban, me condenaban por soñar que era infiel a mi pareja, y aún es más, que era infiel con una persona de mi mismo sexo. En esta sociedad la de mi sueño, la homosexualidad ya estaba castigada en la vigilia.

Hacía pocas semanas que habían empezado este tipo de arrestos, y algunos no terminábamos de creérnoslo. Pero allí acabé yo, en la cárcel, por soñar, más de una vez el mismo sueño. Solo podían arrestarte y apresarte si era un sueño recurrente, como ya he dicho, si todo sucedía igual, o se le parecía, o al menos donde se cometiera el mismo “delito” con las mismas personas o en el mismo lugar. Así podían alegar premeditación, por no evitar que volviera a suceder en un segundo, tercer o cuarto sueño, así podían sentenciar que éramos un verdadero peligro para la sociedad. Si podíamos soñarlo, podíamos hacerlo.

Condenada por soñar, por soñar no una sino varias veces, que una mujer que nunca había visto antes me agarraba de la mano en una fiesta en una casa, me subía a la habitación principal, y sin mediar palabra me hacía el amor y yo no me resistía. Que la misma mujer en otro sueño, me miraba al otro lado de un paso de cebra esperando a cruzar y yo la miraba también, y en el mismo cruce, entre tanta multitud la perdía de vista. O en esa misma fiesta, otra noche en otro sueño la veía al otro extremo de la sala, alguien me interrumpía, ya fuera un amiga, ya fuera mi chico -en mi sueño, en el que soñé esta sociedad, mi pareja de toda la vida era un chico- y al volver a mirar ella había desaparecido. Yo la buscaba con la mirada, deseando que apareciera, hasta que en otro sueño, ella volvía, me cogía de la mano, me sacaba de allí, subíamos las escaleras y otra vez sin mediar palabra, en la misma habitación me dejaba llevar sin oponer resistencia ninguna.

Otro dato curioso era que dentro controlaban nuestros sueños. Velaban por ellos de tal manera que si “reincidamos” en ellos nos dejaban seguir soñando o nos despertaban. O nos drogaban para que no soñáramos nada en absoluto. En mi caso sabía que unas veces me dejaban seguir soñando porque doy fe de que a algunos funcionarios les ponía verme con otra chica, pero también estaban los que por joder me cortaban el sueño en el mejor momento.

No recuerdo cuánto tiempo llevaba allí junto a los otros presos condenados por soñar que incendiaban su casa con sus padres dentro, que robaban a taxistas, que violaban a sus hermanas, entre otras “peligrosidades” varias, pero sabía que mi juicio se celebraría al día siguiente, en el que se me condenaría de por vida, de por años, o se me borrarían los recuerdos relacionados con el sueño y se me dejaría libre. Suponía que al menos en mi caso la condena sería menor en cuanto a que yo no mataba a nadie pero claro, el daño moralmente hablando, “ya estaba hecho”, claro que mi “desviación sexual”, no me libraría de una condena mayor.

Lo último que recuerdo es que yo ya no sabía qué quería que pasara en el juicio. No había prestado atención a esos sueños hasta que me apresaban por ellos. Porque entonces yo ya por aburrimiento, por no tener otra cosa que hacer, ahí dentro en esa cárcel solo quería seguir durmiendo, es decir seguir soñando, con lo que fuera pero sobre todo ahora deseaba volver a verla, a ella, a la chica de mis sueños, de la que no sabía ni el nombre, ni el timbre de su voz, ni me importaba. Y eso que en este sueño donde soñaba esta sociedad distópica, quería a mi chico con locura, hasta llevábamos meses intentando tener un hijo.

 

Anuncios

Read Full Post »

Texto escrito para Al punto y coma por el Día de Las Letras Gallegas 

Tú has puesto las letras en mi boca 

y yo ya solo sé juntarlas 

para que hablen de ti 

y de tu lengua. 

Tu lengua me ha llenado la boca

de palabras nuevas,

de vocales cerradas y vocales abiertas,

de pretéritos perfectos, de bolboretas,

de terra, de bicos, de noites, de estrelas. 

También tu lengua me ha llenado

la boca de sabores nuevos,

tu lengua me sabe a cachelos, a licor café,

a pulpo y a Albariño, a mar, a lluvia, a millo. 

Tu lengua ha sacado a bailar a la mía

y las letras nos han seguido el ritmo. 

Tu lengua rima con mi lengua,

se complementan, 

son prosa poética 

y poesía 

cuando al juntarse tu lengua con la mía

creamos un dialecto nuevo:

nuevos verbos, palabras nuevas,

nuevos versos, fonemas nuevos,

y nuevas formas de hablarnos y de leernos. 

Tu lengua como un pulpo, me atrapa. 

Tu lengua como el vino, me embriaga. 

Tu lengua como la lluvia, me cala. 

Tu lengua como el mar, me arrastra. 

Tu lengua como un libro abierto, me enseña. 

Tu lengua gallega. 

Tu lengua, gallega.

Read Full Post »

Recuerdo tu cara y la Catedral de Santiago se me queda pequeña a tu lado, y no hay procesión que supere la nuestra, tú y yo de la mano.

Besos en la estación, comer con enxebre, lágrimas de licor en el café, la siesta en el parque, verano en primavera, las gaviotas, las campanas, adios rios adios fontes, y como las dos Marías tú y yo por la Alameda, y buenas tardes Valle Inclán, y la arboleda.

La luna en la ventana, la plaza de la Quintana, las tapitas con besos en la terraza inclinada.

Tu entrada triunfal en la habitación, la noche, la mañana.

Coruña, La Estrella, las minchas, el puerto, las cristaleras, la playa, las rocas, la cometa, el viento y tu pelo, el centro, las plazas, las calles, el teatro, la iglesia, ancha es Coruña, contigo.

La ría de Pontevedra, la fachada de Vieiras, la orilla de Areas, pés mollados, el pan en Portonovo, el pan, el atardecer en Sanxenxo, el pulpo en Melide, teus pais, tu casa, tu cuarto.

Loureiros, pececiños, Lugo, a tua terra, tu coche, Orbazai, los manzanos, el estanque, el árbol que plantaste, la muralla, el paseo, la praza do Campo, las calles, la Tineria, tus historias, tu historia, la nuestra, más cristaleras, más tejados, más soportales, más besos, más Estrellas, el mejor pulpo en la TVGA está en toda Galicia, que se sepa, el Miño, el puente, la terraza veraniega, tu mano, tu sonrisa, tu cara.

Santa Semana.

Read Full Post »

¿Sabrá el pez que está nadando

o pensará que vuela?

 

 

Me muevo

bajo las sábanas

como pez en el agua

y mi aleteo

puede provocar

un tsunami en otra parte del mundo

y de tu cuerpo.

Como un salmón en el río

subo a contracorriente

desde tus pies hasta tu boca

jugándome la vida

creando más,

dejándomela,

un ciclo que nunca termina.

Fuera de ti

ya ves,

no vuelo,

no respiro,

me ahogo

igual que un pez.

 

Read Full Post »

Que me perdonen los aviones pero el amor es el medio de transporte más seguro. 

Para todo, para cualquier camino que emprendas. 

Read Full Post »

Hoy hace un año

que la calle Fuencarral

me subió a un tejado,

y del tejado al cielo,

y del cielo a la luna.

 

Hoy hace un año

que seguí su estela,

que subí la calle por ella,

hoy hace un año

que me subí a una estrella.

 

Read Full Post »

La luna bajó a darnos las buenas noches, tan grande, tan amarilla, tan recostada en un tejado, ¿menguaba o crecía? ¿Y acaso importa?

Importa tu mano agarrada a la mía, nuestros dedos entrelazados, tu ombligo de almohada y la luna menguante o creciente pero llena, y queda tan lejos la Tierra.

Y ya no sé si es la luna la que nos inunda de luz, o si estamos en el sol, o si eres tú él mismo y la luna te refleja,

y ya no sé si es la luna la que nos contempla o nosotras a ella,

si la estamos alcanzando –yo la veo cada vez más grande y más cerca- o si se ha dejado caer por los tejados para alcanzarnos ella,

para observarnos por tu ventana, para morir de envidia -¿albergará astronautas?- o de amor que para el caso es lo mismo.

Si un día de estos explota la luna, que nadie se extrañe,

que se habrá pinchado con alguna antena

al bajar a vernos aún más de cerca por entre los tejados,

como un gato sin sueño,

como un globo extraviado,

como un ladrón con antifaz y con saco,

lo juro,

la luna como hecha a mano,

como de plastilina,

como una noche de dibujos animados.

Read Full Post »

Older Posts »